La velocidad y los accidentes de tránsito

10.03.2015
  Autor: afmvd-
Tránsito_prevención
 
La velocidad es el elemento central del problema de las lesiones causadas por accidentes de tránsito, influyendo de manera decisiva en las consecuencias de la colisión.

La velocidad es un factor de riesgo

Se considera que se circula con exceso de velocidad cuando esta es superior a la máxima permitida. En la ciudad de Montevideo la máxima permitida es de 45 km/h. Las excepciones a esa norma están debidamente señalizadas y pueden ser inferiores o superiores 45 km/h.

Los estudios al respecto indican que la velocidad excesiva o inadecuada está presente en al menos uno de cada cuatro accidentes, lo que la convierte en el elemento central del problema de traumatismos, influyendo de manera decisiva en las consecuencias de la colisión.

Los límites de velocidad no son caprichosos: responden a una serie de criterios (características de la vía, grado aceptable de circulación o congestión, demandas de tránsito, etcétera), cuyo objetivo es que los vehículos se desplacen con la máxima garantía de seguridad y fluidez.

Es habitual la confusión entre los conceptos:

  • Velocidad de viaje refiere al tiempo de recorrido total entre dos puntos, incluyendo todas las demoras y detenciones.
  • Velocidad instantánea es a la cual se pasa por un punto en un instante.

Los límites de velocidad se establecen por motivos de seguridad para que la velocidad instantánea no sea excedida durante el recorrido, pero es la
velocidad de viaje la que más le importa al usuario, ya que su principal interés es reducir su tiempo de desplazamiento.

La velocidad de viaje se optimiza reduciendo las demoras y detenciones a lo largo del recorrido, mediante medidas como: prohibición de
estacionamiento, eliminación de vehículos en doble fila, mejor coordinación de los semáforos, entre otras.

Todo coadyuva para una circulación más fluida, lo que no se logra incrementando las velocidades límites.

La velocidad es uno de los eventos en una cadena en que participan una o más causas, que potenciadas por una especie de efecto dominó o cascada producen los accidentes de tránsito.

La determinación de límites de velocidad apunta fundamentalmente a proteger a los actores más vulnerables de la vía: peatones, ciclistas y motociclistas.

A pesar de que los vehículos han incorporado elementos de seguridad y precisión, el actor externo a él (el individuo y sus capacidades de percepción y reacción) no ha cambiado.

A medida que aumenta la velocidad, aumenta la vulnerabilidad. Incluso el diseño de los vehículos, más allá de atender a cuestiones estéticas y aerodinámicas, responde a la protección de los actores vulnerables.

El cuadro siguiente muestra la relación entre velocidad y probabilidad de muerte en un atropellamiento. (Fuente: SRA, Suecia).

Las calles y avenidas son compartidas por diferentes usuarios (vehículos y peatones), y en caso de atropello la velocidad es un factor fundamental para la probabilidad de supervivencia de la víctima.

Mientras que a 30 km/h la probabilidad de muerte es de uno en diez, a 50 km/h es probable que ocho de cada diez peatones fallezcan.

No resulta entonces caprichoso el valor del límite general en zonas urbanas que se adoptó en Montevideo; valor que se encuentra entre los 40 y 50 km/h en la mayor parte de las ciudades del mundo.

La probabilidad de sobrevivir a un accidente a más de 120 kilómetros por hora es mínima, debido a que a esa velocidad se reduce la eficiencia de los elementos de seguridad del vehículo (cinturón, airbag) y de la ruta (barreras de contención).

Visión

A través de la vista se percibe el 80% de la información necesaria para una buena conducción: estado y configuración de la ruta (señalización, velocidades y distancias).

Conducir a alta velocidad provoca la disminución del campo visual, lo que se conoce como “efecto túnel”. Cuanto más rápido circula un vehículo más estrecho es el campo visual de su conductor.

Distancia total de detención

La distancia total de detención es la suma de la distancia de reacción y la de frenado.

Estas dos variables dependen de la capacidad de reacción frente a estímulos externos de quien conduce, de las condiciones en las que circula el vehículo y del estado de la vía.

A mayor velocidad, el vehículo recorre más distancia antes de detenerse.

Distancia de reacción

Es la distancia que recorre el vehículo desde que la persona que conduce recibe un mensaje del entorno hasta que comienza a presionar el pedal de freno.

La distancia recorrida dependerá del tiempo que la persona demore en reaccionar, existiendo diferentes factores que le son atribuibles, entre ellos: estado físico, reflejos, si está bajo los efectos de algún medicamento, alcohol (o la mezcla de ambos), cansancio, etcétera.

El estado sanitario de quien conduce es un factor que determina el tiempo de reacción.

Distancia de frenado

Es la distancia que recorre el vehículo desde que se acciona el pedal de freno hasta su detención total y depende de tres factores:

De la carga del vehículo, a mayor carga se debe eliminar mayor energía cinética, por lo tanto se prolonga la detención.

De la adherencia, factor que a su vez depende del estado de los neumáticos y de la vía.

De la velocidad, ya que la energía cinética es proporcional al cuadrado de la velocidad.

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