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28.02.2012 - 08:00 | Ambiente

Montevideo, ciudad arbolada

Un árbol cada cuatro habitantes: beneficios y dificultades
Copa de árbol y cielo

Los árboles son parte de nuestro paisaje cotidiano y no siempre conocemos los beneficios que esto tiene para la vida colectiva. El arbolado urbano genera ambientes y escenarios confortables para el paseo y encuentro de los vecinos en la vía pública, retiene buena parte de las partículas generadas por la combustión de los motores y fábricas, regula la temperatura generando entornos más frescos en el verano, amortigua el efecto de la contaminación sonora y captura anhídrido carbónico (CO2) liberando oxígeno a la atmósfera. Y además de embellecer la ciudad, los árboles son refugio de la fauna de aves.

Montevideo es una ciudad particularmente arbolada. De acuerdo al último censo llevado a cabo por la Intendencia de Montevideo (desarrollado entre los años 2005 y 2008) la ciudad cuenta con 211.402 árboles en la vía pública, sin contar los que están en parques y plazas, donde habría 100.000 más según estimación del Servicio de Áreas Verdes del organismo (ya que aún no han terminado de ser censados).

Esto implica que hay un árbol cada 4 habitantes, con lo cual Montevideo está cerca de cumplir con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de tener un árbol por cada tres habitantes para mejorar la calidad del aire. Esta cifra es muy superior a la de otras capitales latinoamericanas como Buenos Aires o Bogotá, que cuentan con 1 árbol cada 7 habitantes.

La presencia de árboles en la ciudad conlleva también problemas que tienen que ver con el peligro que representa la caída de árboles o ramas en la vía pública. Los árboles plantados en la ciudad están insertos fuera de su ámbito natural y sufren diversas agresiones, las que deben ser mitigadas y controladas para evitar accidentes. De esto se ocupa el servicio de Áreas Verdes de la Intendencia de Montevideo y los servicios correspondientes en los Municipios del departamento.

El director de dicho servicio, Mario Lázaro, indicó que es central la herramienta del censo, ya que permite tener identificado el estado vegetativo de cada árbol e hacer un seguimiento de los mismos. De acuerdo al censo, de los 211. 402 árboles existentes unos 16.186 estaban secos o en mal estado (ejemplares con ahuecamientos en tronco mayor al 30% y /o ramas primarias) al momento del relevamiento. En tanto, 34.505 estaban en estado regular (ejemplares de aspecto general sano, presentando ahuecamientos en tronco inferiores al 30% y/o ramas primarias).

Estos árboles son monitoreados por equipos de Áreas Verdes y de los Municipios, dirigidos por ingenieros agrónomos e integrados por técnicos en jardinería. Desde 2008 al 2011 se han realizado trabajos en 30.696 árboles (lo que incluye podas y cortes de raíz).

El presupuesto anual para estas intervenciones ronda los 55 millones de pesos. Aproximadamente $40 millones salen del presupuesto de los Municipios y los otros $15 millones los aporta la IM. De estos, $10 millones están destinados a las Avenidas -donde está el 20% del arbolado del departamento- y $5 millones son para situaciones de emergencia, como temporales.

Los diagnósticos, y por tanto las definiciones de las intervenciones, se realizan mediante observación sistemática de las distintas estructuras funcionales de los árboles, que permiten determinar el estado vegetativo, indicando si existe un funcionamiento estructural y metabólico correcto y realizar inferencias científicas sobre las condiciones en que encuentra vegetando el mismo.

Esto permite identificar los ejemplares que se encuentran en peligro. No obstante, excepcionalmente, surgen patologías de las raíces que no se manifiestan en el exterior y pueden ocasionar accidentes, como el recientemente ocurrido en Carrasco que ocasionó la muerte de una mujer.

Es por ello que el servicio de Áreas Verdes está estudiando diferentes métodos que permitan relevar el estado de las raíces de los árboles sin dañarlos. Actualmente se está probando en Carrasco un georradar (que es propiedad de una empresa privada) que funciona con señales electromagnéticas, las que luego de ser procesadas con un software especial permiten trazar gráficos donde se ven los elementos del subsuelo. Existen otras tecnologías para estos estudios cuya compra está en estudio, ya que no existen en plaza para realizar un test previo.

Opiniones de expertos

Todas las ciudades arboladas deben hacer frente a los mismos problemas. En otros países, para analizar el estado de las raíces, se utilizan tecnologías como tomógrafos, martillo de impulsos, resistógrafos y conductivímetros. “Se trata de distintos aparatos que funcionan por conductividad eléctrica o mediante el sonido”, explicó la docente de Protección Forestal de la Facultad de Agronomía y directora del Laboratorio de Semillas y Servicios Forestales, Ing. Agr. Graciela Romero.

La especialista sostuvo que el principal problema a nivel de raíces es la pudrición que se genera por distintos agentes, fundamentalmente debido a heridas que favorecen la enfermedad de los árboles. En la ciudad las mismas se generan por múltiples factores, como el cableado subterráneo y la realización de obras de infraestructura. “Estas pudriciones radiculares se generan por distintos agentes y alteran la estructura de la madera. Los hongos digieren la lignina y la celulosa, que son los componentes esenciales del árbol”, explicó.

Las pudriciones -como la que sufrió el eucalipto que se cayó el 30 de enero- afectan a diversas especies de árboles, por lo que la forma de prevenir situaciones similares pasa por la formación continua de los técnicos que están a cargo del seguimiento de los árboles; la realización de relevamientos en particular en otoño e invierno (estaciones más proclives a la proliferación del hongo basidiomicetes, que fue el que afectó al eucalipto) y por la utilización de instrumentos, como las mencionados anteriormente, que permiten complementar los análisis visuales.

Romero opina que los accidentes no deberían llevar a una tala masiva de árboles, ya que los mismos generan una protección importante para todos los ciudadanos: interceptan, reflejan, absorben y transmiten la radiación solar.

El Ing. Agr. Carlos Brussa, director del Jardín Botánico, coincidió con la especialista al respecto. Brussa se refirió a que las agresiones que sufren los árboles en la ciudad son muchas y dijo que en algunos casos son incluso impredecibles. Hay muchos factores que pueden impedir el normal desarrollo de las raíces. “A varios metros de profundidad puede haber una fuente de agua o un cambio en el terreno que frena el crecimiento de una raíz. Este tipo de cosas no se puede prever”, opinó, aunque es claro que la mayoría de las patologías que afectan a los árboles pueden ser diagnosticadas tanto mediante el análisis visual de expertos como mediante el uso de tecnologías diagnósticas.

En lo que respecta a los eucaliptos, que son aproximadamente 2.000 en la ciudad (1% del total de árboles), ambos expertos coincidieron en que es una especie que presenta problemas de anclaje, sobre todo teniendo en cuenta que desarrolla grandes dimensiones. La mayoría de los eucaliptos plantados en Montevideo tiene entre 60 y 90 años, alcanza alturas de 26 metros, y su peso supera las 5 toneladas.

Romero opinó que no por ello se deben talar todos los existentes, sino que a su criterio no deben plantarse nuevos. Esta decisión ya fue adoptada por la Intendencia. Para Ing. Agr. Carlos Pellegrino, docente grado 4 de Facultad de Agronomía, deben eliminarse paulatinamente mediante la sustitución por otras especies “más seguras”. “Hay otros árboles, como el paraíso, el tilo o el plátano que no se caen jamás”, dijo, aclarando que incluso en caso de caídas ocasionan menos daños porque son menos pesados.

El especialista señaló que dado que gran parte del arbolado de la ciudad se plantó hace cerca de 90 años, y algunas especies se introdujeron sin criterio alguno, es imprescindible diseñar un “plan verde”, una estrategia de arbolado urbano a largo plazo, que sustituya algunas especies por otras.
Los tres expertos coincidieron en que no había forma de prever que el eucalipto de Carrasco fuera a caerse ya que el estado vegetativo exterior era bueno. Es por ello que la IM decidió realizar un análisis de la totalidad de los eucaliptos de la capital, utilizando el georradar en una muestra de los mismos y en las distintas regiones en las que se encuentra plantado.

La fatalidad de la caída del árbol ha generado una polémica en la ciudadanía, ya que algunos reclaman la tala masiva y otros, en una carta abierta dirigida a la intendenta Ana Olviera, reclaman lo contrario. “Los árboles en una ciudad son presencias vivas, a veces también devenidas monumentos, que hacen a la vida diaria de las personas, y forman también parte de un mundo afectivo. No se pueden considerar figuras planas, cosas que se pueden cambiar, sacar o poner sin ninguna conciencia de lo que generan, de lo que dan, de que lo fundan”, dice un fragmento de la carta.

Tener una ciudad verde también pasa por dirimir situaciones complejas como la actual.

 

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