Discurso de asunción de Daniel Martínez

14.07.2015
  Autor: División Información y Comunicación / Artigas Pessio
Asunción de Daniel Martínez como intendente de Montevideo
 
Discurso pronunciado por el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, en la ceremonia de asunción del gobierno departamental el jueves 9 de julio de 2015.

Señores y señoras integrantes del Poder Ejecutivo; señoras y señores legisladores nacionales; señoras y señores legisladores departamentales; integrantes del gabinete saliente e integrantes del gabinete departamental entrante; señoras y señores gobernantes de ciudades hermanas; autoridades internacionales que se encuentran presentes; trabajadoras y trabajadores de esta querida Intendencia; montevideanos y montevideanas, querida familia y amigos:

Por si alguno o alguna tenía duda, hoy no es un día más en mi vida. Hoy tengo el enorme honor y la responsabilidad de ser el Intendente de todas y todos los montevideanos.
Cuando miro para atrás, digo "pucha, si habrán pasado cosas". Algunas duras, de aquellos episodios de resistencia, como aquel 9 de julio –la misma fecha que hoy, pero de 1973–, en que a trece días del golpe y de la huelga fuimos convocados por aquel: “a las 5 de la tarde, a las 5 en punto de la tarde”. Con esas palabras Ruben Castillo convocaba a una movilización que colmó 18 de Julio y que fue reprimida salvajemente, en medio del aire mezclado con los gases. Fue reprimida mientras se reclamaba libertad y un país con oportunidades para todos. Aquel 9 de julio, indignado por la represión y con mis 16 años decidí empezar a militar contra la dictadura y por el sueño de un mundo más justo y solidario. Paradojas de la vida: exactamente 42 años después, con los mismos sueños y compromisos, me toca asumir como intendente –lo repito– de todas y todos los montevideanos.

La historia la construyen mujeres y hombres comprometidos con un futuro mejor, para los que están y los que están por venir. La construyen los montevideanos y las montevideanas que salen todos los días a trabajar, a ponerle el hombro a una ciudad que es el espacio vivo en que se ejercen los derechos, en que se plasman los objetivos. Esa ágora política, ese espacio público al que tenemos que ponerle el alma quienes actuamos como servidores públicos, para que sea el espacio generador de oportunidades genuinas que dignifiquen las condiciones de vida de todas y todos, pero muy en especial de los históricamente desplazados.

Tras los primeros 25 años de los gobiernos frenteamplistas en Montevideo, hoy comenzamos a transitar el camino hacia los treinta años desde que la fuerza política a la que pertenezco gobernó por primera vez la capital, con nuestro querido compañero presidente Tabaré Vázquez.

Esta Montevideo es muy diferente a aquella de fines de los ochenta. Es una ciudad más moderna, más inclusiva, más diversa en sus intereses, que duerme menos y tiene más regiones dinámicas.

Pero también es una ciudad capital que tiene en su entramado urbano las huellas de la exclusión, de la desigualdad de oportunidades, también de los problemas ciudadanos no resueltos y de los nuevos, que aparecen como producto del cambio y del crecimiento. Por eso siempre decimos que hemos hecho mucho, pero también que, aprendiendo de los errores, queda mucho por hacer.

Por eso confío en el trabajo en equipo, en la transversalidad de los procesos de planificación estratégica, en el trabajo basado en proyectos comunes, en la creatividad y el alma que como servidores públicos hay que aportar a la transformación.

La gestión tiene siempre un contenido político y es motor de la profundización de los cambios. Vamos a continuar trabajando sabiendo que somos parte de un proceso colectivo cuyo centro, que no podemos olvidar, es la mejora de la calidad de vida de nuestros ciudadanos. Lo repito: la mejora de la calidad de vida de nuestros ciudadanos. 

Lo dijimos durante todo este proceso, Montevideo es lugar de síntesis entre las comunidades, las personas, la cultura, los pensamientos y las actividades que desarrollamos. Es el medio para acceder a los recursos y disfrutar nuestros derechos.

Los desafíos que hoy enfrenta la ciudad son diferentes a aquellos de los años noventa en que se tenían que asumir lo que a nuestro entender fueron las ausencias de programas, de propuestas estratégicas en muchas áreas, por parte de los gobiernos nacionales.

Hoy Uruguay viene desarrollando un modelo de crecimiento y desarrollo, un proyecto nación que busca pensar en todos los uruguayos. Por ello, el departamento debe colaborar con sus programas en acuerdo con el proyecto país.

El impulso que tenga Montevideo en sus servicios, en sus obras, en su cultura, en todos los frentes, es vital para el avance, para el desarrollo, para el crecimiento con inclusión de nuestra ciudad, pero es clave, en todos y cada uno de estos aspectos, para todo el Uruguay.

Por eso las transformaciones que nuestra querida ciudad se merece necesitan construir acuerdos. Y es en la búsqueda de acuerdos que lograremos definir las principales líneas de políticas departamentales que aporten a las políticas de Estado a nivel nación.

Aspiramos, como dice nuestro programa, al aumento progresivo de la calidad de vida. Es posible, por supuesto que es posible, y es posible conduciendo la Intendencia con una perspectiva realista de los objetivos, y con excelencia diseñando los mecanismos que permitan su realización. Imaginamos el mejor Montevideo pensando especialmente en cómo hacerlo posible.

Si no priorizamos una gestión transparente, eficaz y eficiente, seguramente fracasaremos en el alcance de las metas, por mejores intenciones que tengamos.

Dijimos que el espacio público es el ámbito privilegiado de la interacción política y social de los ciudadanos. Significa pensar la ciudad como espacio donde las vecinas y los vecinos no sólo sean destinatarios de las políticas de la Intendencia sino agentes activos de la transformación de la ciudad.

Ante los nuevos desafíos que tenemos por delante necesitamos el esfuerzo de todos, de quienes cumplimos funciones de responsabilidad pública, de los trabajadores de la Intendencia y los municipios, pero también de los montevideanos y las montevideanas.

Tener una ciudad más limpia, con mayor agilidad y seguridad en el tránsito, respetuosa de la diversidad y sus diferentes expresiones será posible si nos embarcamos en un cambio cultural. Un cambio cultural en el que todos podemos y debemos aportar y comprometernos.

Si nos encerramos en el individualismo y en la exigencia, sin incluir nuestra propia responsabilidad, estamos condenados al fracaso.

Por nuestra parte, como gobierno de Montevideo, desarrollaremos acciones dirigidas a las escalas metropolitana, departamental y municipal que como base tendrán principios rectores transversales a las diversas áreas de la Intendencia.

Cada área deberá tener en su planificación y en su acción estos principios rectores como puntos de partida: la apuesta a la participación, el avance en la perspectiva de género, la incorporación de la visión de los jóvenes, poner las energías en atender a los vecinos y vecinas que han sufrido procesos históricos de segregación económica, social y territorial.

También daremos prioridad a los efectos del cambio climático y la preservación del medioambiente.

Tomando la excelencia, el control y la transparencia como las herramientas a utilizar todos los días en todas las acciones, estos ejes transversales de las políticas de la Intendencia serán posibles con una fuerte apuesta a la innovación, la mejora de la gestión y una clara conducción política.

La sustentabilidad del proceso de desarrollo de la nación requiere la sustentabilidad de Montevideo. Es así como la planificación urbana, el uso de los espacios públicos, la movilidad y la accesibilidad, en particular de los discapacitados, se articularán con propuestas de transformación cultural, con las iniciativas orientadas a la convivencia ciudadana, el deporte, la vida saludable y la integración social desde la concepción de un Montevideo inclusivo. 

En síntesis, dedicaremos todas nuestras energías para continuar construyendo un proyecto de ciudad como parte de un proyecto país.

Por eso tienen mi compromiso de trabajar tras los siguientes objetivos:

  • Integrar la movilidad, la logística, la planificación urbana y los espacios públicos, con el norte de solucionar los problemas hoy existentes.
  • Apostar a un medioambiente sustentable en temas claves como la limpieza. Esta tarea irá de la mano con el desarrollo de soluciones laborales dignificadoras de la tarea de los clasificadores.
  • Vincular la creatividad, la innovación, con la concepción de una ciudad inteligente adaptada a las nuevas transformaciones en las relaciones humanas.
  • Hacer del espacio público un espacio de integración pero también de construcción de mayor seguridad ciudadana.
  • Lograr un transporte público de mayor calidad y eficiencia que invite a los ciudadanos a usarlo y así minimizar la generación de anhídrido carbónico, principal gas generador del efecto invernadero.
  • Construir un proyecto de ciudad que apueste a la transparencia, a través de la información al servicio de la ciudadanía y el protagonismo de los ciudadanos. Queremos que el ciudadano no sea solamente depositario de las políticas públicas sino que sea un actor relevante en el control de la gestión y en aporte de iniciativas.
  • Hacer de la cuestión de género no solamente un tema del discurso sino una práctica de la profundización de la igualdad entre varones y mujeres. Que no sea sólo un tema del discurso sino una práctica de nuestras acciones políticas.
  • Generar espacios para que los jóvenes tengan donde divertirse sin entrar en conflicto con los vecinos.
  • Sumarnos a las estrategias nacionales de diversificación productiva y desarrollo científico tecnológico, con políticas concretas y dirigidas con ese objetivo.
  • Potenciar el desarrollo turístico de la ciudad, integrando nuestra riqueza cultural.
  • Contribuir al desarrollo cultural y deportivo de los montevideanos, como seña de identidad nacional en un mundo cada vez más globalizado.

Para esto necesitamos además la participación comprometida, activa y creativa de quienes hoy trabajan en la Intendencia y en los municipios.

Mucho se ha hablado de los funcionarios municipales y de su sindicato, demonizando muchas veces su accionar.

No digo que no haya habido errores por parte del gremio. Pero ante todo tengo claro que todos los trabajadores, desde el primer hasta el último funcionario municipal y como parte de ellos el sindicato, quieren sentir el orgullo de ser respetados y considerados por su labor.

Por eso también nuestro compromiso es generar las mejores condiciones de trabajo y el mejor relacionamiento posible, para que todos con orgullo nos sintamos parte de una Intendencia que está al servicio de los ciudadanos y es reconocida por eso.

Como gobierno de Montevideo y como parte de un proyecto político, formamos un equipo diverso, basado en los criterios de idoneidad, compromiso para la función pública, cercanía con los ciudadanos, renovación generacional, apuesta a avanzar en la igualdad de género.

Nos podremos equivocar, pero les podemos asegurar que este equipo, que es el equipo de gobierno de todas y todos los montevideanos, dejará el alma en la construcción de una ciudad con oportunidades para todas y todos. Las y los invitamos a ser parte: el mejor Uruguay también será posible si logramos continuar avanzando hacia un mejor Montevideo.

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