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Colón

Última actualización: 12.01.2012 - 14:08
Villa Colón fue creado como pueblo de “recreo”. El actual barrio Colón es el resultado de la integración de Villa Colón y Pueblo Ferrocarril, antiguas localidades fundadas en forma independiente en el área del territorio colonial conocido como “chacras del Miguelete”.

Vista de Colón

Si en su origen constituía un área de residencia temporaria, que se desarrollaba en las grandes casas quintas, hoy Colón es un barrio de residencia permanente, con un centro consolidado que ofrece múltiples servicios, pero con un clima apacible, donde aún es posible escuchar el viento soplando en las arboledas.

La zona de Colón cuenta con un amplio espectro de recursos urbanos y rurales. Con todos sus sub-barrios, constituye una unidad territorial coherente, que más allá de sus diferencias y distancias internas, constituye una zona con un significado y una identidad propia y distinguible.

En los orígenes de Colón están el desarrollo del ferrocarril, los inmigrantes y sus cultivos, la cultura de la tierra y esa ubicación entre el puerto y la zona de chacras y vides.

Por eso en Colón se vive el contacto de lo rural asociado a lo urbano. La zona rural cuenta con humedales, con íconos como el almacén Cavalieri, con hortelanos, mujeres productoras, cooperativas, bodegas, calidad ambiental, circuito turístico y viveros, mientras que la zona urbana cuenta con todos los servicios y el tren.

Después de la fundación de Montevideo (1726), las tierras donde hoy se levanta Villa Colón, pertenecían a la Estancia del Cerro, situadas entre los arroyos Pantanoso y Las Piedras, y el Río de la Plata y el Santa Lucía. Según narra Aníbal Barrios Pintos en su libro “Villa Colón y su entorno”, “a partir de 1750, había sido instalada una guardia en la barra de este último río, por orden del comandante Francisco de Gorriti, en el intento de evitar los robos y ataques de los indígenas minuanes dentro de la jurisdicción montevideana”.

Esa estancia comprendía las tierras y ganados pertenecientes al patrimonio real. Se formó en 1730, año en el que se realizó el primer reparto de tierras a 13 familias del primer contingente de canarios llegados a Montevideo y a nueve de las 25 familias del segundo contingente. En enero de 1791 la Estancia del Cerro, llamada entonces también de la Caballada del Rey, estaba a cargo del capataz Miguel Pelagai y nueve peones.

En 1815 todas las Estancias del Rey pasaron a ser administradas por el gobierno de la Provincia Oriental. “Las tierras que habían pertenecido a la Estancia del Rey continuaron subdividiéndose en distintas fracciones. En el paraje donde anteriormente se levantaba el saladero de Adolfo de Lapuente, sobre el arroyo Pantanoso, un francés llamado Perfecto Giot formó una sociedad con un hijo suyo, en 1861, para explotar la cría de lanares Merino Rambouillet y Merino Rambouillet Negrete”, escribe el investigador Barrios Pintos.

Llega el ferrocarril

El 1º de enero de 1869 fue inaugurado el primer ferrocarril que circuló en Uruguay, entre Bella Vista y Las Piedras, financiado con capitales privados. Las estaciones intermedias eran Miguelete, Yatay, Gómez, Sayago, Pantanoso -que ese mismo año se denomina Colón-, y Zorrilla, llamada luego Independencia y posteriormente La Paz. “Corrían ocho trenes diarios: dos de mañana y dos de tarde hacia Las Piedras y otros cuatro (también dos de mañana y dos de tarde) hacia Bella Vista en los días laborales”, narra Barrios Pintos.

La estación local era una casilla de madera que en sus costados lucía el letrero “Pantanoso”, designación que meses después fue cambiada por la de Colón. En 1873 se construyó un edificio ubicado a unos 11 kilómetros de la Estación Central, donde hoy se encuentra la plaza de deportes del pueblo Ferrocarril.

El 22 de octubre de 1868, ante el inminente establecimiento de los servicios ferroviarios en la zona, por iniciativa de Cornelio Guerra y Perfecto Giot se formó la “Sociedad Villa Colón”, con el objetivo de fundar un pueblo de “recreo” sobre el arroyo Pantanoso. Fue formada con un capital de $ 230.000, y constituyó una de las primeras organizaciones de venta de terrenos instituidas en Montevideo. Con amanzanamientos y loteamientos primarios, surgía el fenómeno urbanístico que hasta hoy caracteriza a Montevideo, con un proceso de ciudad extendida, de baja densidad habitacional.

Entre los nombres propuestos para el nuevo pueblo de “recreo” figuraron Pantanoso -por el arroyo aledaño y el paraje-; Belgrano, por el general Manuel Belgrano -tío de algunos de los componentes de la sociedad-; Nueva Chicago, por quienes admiraban el progreso de Estados Unidos de América aunque prevaleció la opinión de la señora Inés Botet Oyuela de Romero, una dama porteña, quien sugirió el nombre de Villa Colón.

Villa Colón

El primer plano de la villa fue levantado en octubre y noviembre de 1868 por el agrimensor y oficial de la marina francesa Pierre D’Albenas, quien también se encargó de su delineación. El amanzanamiento estaba formado por 32 parcelas, separadas entre sí por un espacio de 17 metros, que constituían las calles. Un nuevo plano levantó en 1873 el agrimensor Yergui, por orden de la “Sociedad Villa Colón”. En él figura parcelado todo el terreno disponible existente entre el camino que unía Las Piedras con La Tablada nueva e incluso entre el camino de Montevideo a Las Piedras, que desde ese momento lleva el nombre de Lezica.

El arreglo de las avenidas, calles y plaza, de la localidad, los terraplenes y el macadán, la construcción del puente sobre el Pantanoso, de los portones de acceso, de las dos fuentes de la plaza y el tranvía a tracción a sangre por la avenida principal, como asimismo la construcción de las primeras cuatro casas, y la plantación de todas las arboledas en la avenida, en las calles y en algunas fracciones, se realizó entre los años 1869 y 1872.

Los árboles para la plaza de Colón fueron donados por el horticultor francés Pedro Margat, cuyo establecimiento del entonces camino Burgues fue el primero en su género del Río de la Plata. El 19 de abril de 1872 se pusieron en venta por primera vez los solares de Villa Colón, con frondosas alamedas y, sobre todo, "aguas corrientes".

La fundación del pueblo Ferro-Carril

En el mismo año en que se inició la venta de solares en Villa Colón, la empresa del Ferrocaril Central del Uruguay estableció a ambos lados de la estación Colón un nuevo pueblo denominado -con la grafía de la época- Ferro-Carril.

En el plano de amanzanamiento del pueblo levantado por el ingeniero de la empresa ferrocarrilera Emilio Du Pré, se señalaban los solares destinados para escuela pública, comisaría capilla y jardín público, como asimismo la manzana destinada para plaza pública.

La traza del pueblo Ferro-Carril confirma que se extendía en ambos lados de la estación Colón. Su límite al este era el Camino Real, actual Av. General Eugenio Garzón. Del otro lado del camino se hallaban las tierras de Perfecto Giot y de la Sociedad "Villa Colón".

Obras y servicios públicos

El domingo 23 de junio de 1912 Villa Colón "hormigueó de pueblo" al inaugurarse oficialmente el ramal eléctrico del tranvía de "La Comercial" por la Avenida Lezica.
En abril de 1927 se inauguró un servicio de autobús entre Montevideo y Villa Colón, que efectuaba el mismo recorrido que el tranvía 41 de La Comercial. El precio del pasaje era el mismo, pero ofrecía la ventaja de realizarlo en menos tiempo que el tranvía, que empleaba una hora y media en cumplir el trayecto entre Aduana y Villa Colón.

En abril de 1915 se libró al servicio público el camino Colman, pavimentado con macadam en una extensión de dos kilómetros, vinculando Peñarol con Villa Colón. Tres lustros después, más concretamente en junio de 1931, quedaba inaugurado el tramo situado desde la avenida Gral. Eugenio Garzón hasta el camino llamado de Melilla.

En noviembre de 1826 fueron iniciadas las obras de alquitranado en la Av. Lezica. En tiempo de rápido progreso, hacia el mes de junio de 1924, fueron inaugurados los servicios de luz eléctrica en la zona del este del pueblo Ferrocarril, antes alumbrada a queroseno.

Fiestas populares y espectáculos

La primera agrupación social de la zona de Villa Colón y del pueblo Ferrocaril fue "Los Hijos del Trabajo", fundada en octubre de 1899. Precisamente en sus amplios salones la "Sociedad Cosmopolita Liberal de Socorros Mutuos" ofrecía a principios de siglo XX tertulias familiares en las cuales se daban cita las familias principales de la localidad y también de la sociedad montevideana.

Hacia 1907 y hasta su definitiva abolición en 1910, la Sociedad Taurina de Villa Colón organizaba corridas con toros embolados. La plaza fue levantada en las actuales calles Santa María y Gioia, con fondos al arroyo Pantanoso. Los días de corrida -los domingos- era muy visitada por las familias de Montevideo, que llegaban en sus volantas.

Los corsos carnavalescos de Villa Colón culminaron el día en que se rindió homenaje a los conquistadores del espacio que por primera vez unieron en vuelo transoceánico el puerto de Palos (España) con el de Montevideo, en cuya bahía acuatizó el hidroavión "Plus Ultra" el 9 de febrero de 1926, luego de 59 horas de vuelo. El sábado 27 de febrero tuvo lugar en las avenidas de Villa Colón -Garzón, Lezica y Lanús- una batalla de flores en su honor, a la que asistieron las más distinguidas familias montevideanas. En su libro "De Palos al Plata", publicado en Madrid ese mismo año, decían el comandante aviador Ramón Franco y el capitán de artillería J. Ruiz de Alda, refiriendo su visita a Villa Colón: "Uno de los festejos que mejor recuerdo dejaron en nuestro ánimo fue la asistencia al Corso de Colón. A él se trasladó la población entera de Montevideo y todos los automóviles [...]. Aquí las ovaciones eran ensordecedoras, como duras eran las serpentinas que nos daban en los ojos."

En febrero de 1934 se levantó en el cruce de las avenidas Garzón y Lezica un tablado denominado "El Huevo de Colón", que fue visitado por los mejores conjuntos carnavalescos montevideanos de la época. Colón vivió ese año su hora de tablado, congregando cientos de personas.

El primer cine que existió en la zona fue establecido por los años 1910 a 1912, en el Pueblo Ferrocarril, en un local que ocupara posteriormente la bodega Sapelli, en la calle Artes, hoy Albérico Passadore (hijo), entre plaza Vidiella y camino Besnes e Irigoyen. La corriente eléctrica que utilizaba era producida por un dínamo que funcionaba a nafta y se interrumpía reiteradamente durante la exhibición de las películas.

La primera fiesta popular de la Vendimia se realizó el domingo 2 de abril de 1916 por iniciativa de los viticultores de la zona de Peñarol Viejo, en el cruce de los caminos Colman y Antiguo a Las Piedras (hoy Manuel M. Fortet). Allí fue erigido "un vistoso y original arco", cuyo motivo principal era un tonel adornado con guirnaldas de vid y uvas y con grandes banderas nacionales y españolas, en homenaje a la nacionalidad de Francisco Vidiella. Año tras año, hasta 1922, se realizaron estas fiestas de la vendimia organizadas siempre por la Sociedad de Viticultores de Peñarol Viejo. A partir de 1922 hubo un largo paréntesis, hasta que nuevamente fueron organizadas en la vecina Villa La Paz, entre 1943 y 1954, con participación de carros alegóricos y de las distintas zonas vitivinícolas de Canelones y Montevideo. Posteriormente las principales fiestas de la vendimia fueron organizadas en la zona de la estación Colón y en 1972, por primera vez, en Villa Colón.

Poetas, escritores y periodistas han recorrido, desde siempre, las calles arboladas de Villa Colón. En 1901 la publicación “La Alborada”, en su edición del mes de marzo, lo describe de este modo: “Los domingos, la población de la ciudad se desborda e invade los pintorescos alrededores, en busca de aire fresco, libre y fragante. Todos los pequeños pueblos de las cercanías reciben visitantes. Villa Colón acoge no pequeño número de alegres excursionistas bajo sus frondosas alamedas, que entrecruzan sus ramas enormes en la altura, sobre el verde y mullido tapiz que cubre el suelo. Allí las horas transcurren en la mayor alegría. Las familias llegan en masa, con provisión de víveres. Pronto llamea el fuego, comienza el mate a circular, suenan los instrumentos, y mientras las brasas preparan el suculento asado criollo, el canto, el baile y la amena charla divierten a todo el mundo”.

Colón ha experimentado cambios relativamente recientes que están vinculados a dos fenómenos claros: aumento de población y crecimiento del tránsito en el corredor La Paz – Las Piedras. Sin embargo continúa siendo un remanso, donde lo rural interactúa con lo urbano, sin perder el ambiente bucólico, que recuerda aquel “pueblo de recreo” originario.

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