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Capurro

Última actualización: 11.08.2011 - 14:43
"La playa de Capurro, punto céntrico de la amplia bahía, es quizás nuestro sitio costero más preciado", afirmaba 'Anales Mundanos' en su Nº 4 del año 1915. Y decía: "A pocos pasos de la costa, surge esplendorosa nuestra campiña con todos sus atractivos, con sus mágicos panoramas. Y sobre tan elegido pedazo, circundado de jardines que los dibujan graciosamente infinitos senderos, ramplas, elegantes balaustradas, se alza una pista que dice la última palabra en el género."

Parque Capurro. Año 1910.

A partir de 1743, en que llegó al Puerto de Montevideo, un barco procedente de las costa de Guinea cargado de infelices negros para el comercio de la escravatura, cada vez fueron más frecuentes los cargamentos de esclavos que llegaban a nuestra ciudad, a menudo, en deficientes condiciones de higiene. Ese tráfico se acrecentó muy especialmente en 1810, para luego decaer. Antes de ser subastados, los negros eran alojados en depósitos ubicados dentro de los muros de la ciudad.

En 1787, ante la inminencia de la llegada del primer cargamento de la española "Real Compañía de Filipinas", autorizada a transportar hacia América de cinco a seis mil negros por año, el Cabildo montevideano, por temor al contagio de las enfermedades que los desembarcados podrían desencadenar en la ciudad, obligó al representante de la Compañía José de Silva a construir "habitación bastante para los negros, que se esperan y demás que sucesivamente vendrán a este puerto en la boca del Arroyo Miguelete, hacia la parte del Cerro, que es el paraje que está a la costa del mar y se nombra Jesús María, distante de esta Ciudad tres cuartos de legua, en cuyo puesto deberán permanecer precisamente como el más cómodo para ellos mismos y sin riesgo alguno para el público."

En un comienzo el local consistió en un galpón, en la desembocadura del arroyo Miguelete, en su margen izquierda, frente a la Punta de Piedras; luego fue objeto de sucesivas modificaciones. Hacia 1802, las edificaciones se hallaban abandonadas y se había iniciado el saqueo de las mismas, con el robo de puertas y ventanas.

Durante el primer período revolucionario, durante los dos sitios que sufrió Montevideo, entre 1811 y 1814, el Caserío sirvió como asiento de tropas de la guarnición de la Ciudad. En 1814, por disposición de Alvear, sirvió también -según Isidoro De María- de alojamiento temporario a las tropas que evacuaron la Plaza en el mes de junio de aquel año. Mandado inspeccionar por el Cabildo en febrero de 1816, el estado del caserío era lamentable.

En 1902, la Municipalidad dispuso la demolición de las ruinas y escombros a que, por entonces, había quedado reducido el "Caserío de los Negros". Pero, en definitiva, quien daría nombre al barrio era el inmigrante italiano Juan Bautista Capurro, un marino mercante nacido en la localidad de Voltri, cercana a Génova, en el último decenio del siglo XVIII, que había arribado al país algo antes de 1829.

La instalación de la Compañía de Tranvías al Paso del Molino y el Cerro, a partir de 1869, con vagones tirados por caballos iba a tener importante influencia en el destino de la zona. Al existir un medio de transporte de tales características, la playa de Capurro se fue popularizando como zona balnearia. Las familias que desde la ciudad iban en el "tram-way", en sus "landeau", volantas y victorias y en carruajes de alquiler, disfrutaban no sólo del uso de los carros de madera tirados por una mula, con el hombre llamado bañador que la montaba y que llevaba a las damas encerradas en el habitáculo de madera con cuatro ruedas "mar adentro", dejando el artefacto y regresando a la costa con el animal para ir a recoger a las bañistas más tarde.

Parque Capurro. Año 1917.

Algún tiempo después, se estableció una línea de vaporcitos desde el puerto al Cerro. En verano, el barquito, en dos de sus viajes, recalaba tanto a la ida como al regreso, en el muelle de Capurro. El boleto, desde el Puerto al Cerro costaba "dos reales" y a Capurro, la mitad.

Para ese entonces, Juan Bautista Capurro había fallecido -el 27 de noviembre de 1872-, habiendo cumplido una importante gestión empresarial y destacándose entre los integrantes de la numerosa colectividad italiana de nuestro país. Mantuvo una estrecha vinculación y amistad con José Garibaldi, siendo el principal sufragante de los gastos requeridos para armar el barco "Speranza" en que "El héroe de Dos Mundos" regresó a Italia. También formó parte del grupo fundador del Banco Italiano, el Ferrocaril Central, el Hospital Italiano, la Compañía de Aguas Corrientes y el Teatro Solís, en unión con notorias figuras de la época, manteniendo además sus propias empresas.

Las actividades de sus hijos Juan Alberto y Federico vinieron a ser pioneras en cuanto al destino industrial del barrio  Capurro. En efecto, ambos hermanos fundaron una sociedad que instaló una fábrica de almidón, una destilería de alcohol y la Cervecería Germania, ubicadas todas ellas en la zona de Capurro, donde actualmente se levantan las instalaciones de Ancap.

Con el tranvía a caballo, la zona se convirtió rápidamente en balneario, cuyas instalaciones se concretaron en 1900. Desde entonces, se verificó un creciente desarrollo. En 1906 el tranvía eléctrico facilitó el traslado de la ciudad hacia Capurro. Y en 1910, Esteban A. Elena, Director General de "La Transatlántica", impulsó la creación de un parque moderno y de una adecuada ambientación arquitectónica del balneario, que mantuvo su esplendor y sostenida concurrencia hasta la década de los años treinta, en que el balneario de Capurro comenzó a ser desplazado en las preferencias del público por las playas del sur de Montevideo y del este del país.

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