Última actualización: 08.12.2009 - 17:27
Declarado monumento histórico por Decreto del Poder Ejecutivo el 8 de setiembre de 1976. Ubicado en plazuela Lorenzo Justiniano Pérez en la confluencia de la Av. 18 de Juulio con las calles Constituyente y Javier Barrios Amorín.

Monumento El Gaucho

Autor José Luis Zorrilla de San Martin, uruguayo (1891-1975)
Inauguración 30 de noviembre de 1927
Ubicación Plazuela Lorenzo Justiniano Pérez en la confluencia de la Av. 18 de Juulio con las calles Constituyente y Javier Barrios Amorín.
Material Bronce
Material del basamento Piedra clara y granito rosado martelinado y esculpido
Descripción

Figura ecuestre del gaucho soldado portando en su mano derecha una lanza. Complementan el monumento los bajorrelieves esculpidos en la piedra que representan: Al frente el "Holocausto", gaucho semicaído, protegido por una figura femenina alada que porta una bandera y simboliza la Patria. Inscripción grabada en la piedra con letras romanas: "Al gaucho, primer elemento de emancipación nacional y de trabajo", "La Patria agradecida".

En la parte posterior, "La tradición", un anciano gaucho sentado bajo un ombú, y junto a él, de pie, un joven. En el costado Norte, "La vida campesina": una carreta, un buey, mujeres, gauchos con instrumentos de labor y de arte. En el costado Sur, "Faenas camperas", escena de doma. Con acceso al monumento por tres escalones de granito gris martelinado.

La denominación "gaucho" comienza a utilizarse en forma habitual en las últimas décadas del siglo XVIII, denominando un cierto tipo de habitante rural, independiente y rebelde, que no obedece ni acepta las rutinas sociales y de trabajo impuestas por las autoridades.

Monumento El Gaucho

El científico inglés, Charles Darwin (1831) decía:"Los gauchos son muy superiores a los habitantes de las ciudades. Invariablemente el gaucho es muy obsequioso, muy cortés, muy hospitalario; jamás he visto un caso de grosería e inhospitalidad. Lleno de modestia cuando habla de él o de su país, es al mismo tiempo atrevido y bravo."

Ya a principios del siglo XIX el apelativo se había extendido al resto de las Provincias Unidas del Sur, aunque la cultura característica que definía Darwin permaneció sobre todo en nuestras tierras.

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