Historia del Carnaval

08.11.2017
  Autor: Intendencia de Montevideo / Martín Atme
Concurso del Carnaval de las promesas. Teatro de Verano.
 
El Carnaval es la mayor fiesta popular de nuestro país

En uruguay el Carnaval se festeja desde tiempos de la Colonia. Junto con sus dioses los conquistadores trajeron tradiciones, leyendas, festejos cristianos y paganos. El Carnaval vino en sus equipajes como exaltación de la carne y tributo a los míticos festejos saturnales de la antigua Roma o a las bacanales de la antigua Grecia.

En Montevideo esta fiesta se inaugura con un desfile que se realiza por la avenida 18 de Julio, en el que participan agrupaciones del carnaval (parodistas, murgas, humoristas, revistas y agrupaciones de negros y lubolos), carros alegóricos, cabezudos, las reinas de Carnaval, de las Llamadas y de las Escuelas de Samba.

Una semana después se realiza la máxima fiesta de la colectividad negra de Uruguay: el Desfile de Llamadas, donde los protagonistas son miles de tambores que tocan el ritmo del candombe, mientras recorren la calle Isla de Flores entre los barrios Sur y Palermo.

Durante más de cien años los carnavales en Uruguay se festejaban con bailes de disfraces, juegos de agua, caballadas por la ciudad, sin la presencia de la colectividad afrodescendiente.

En 1750 se registra la llegada al puerto de Montevideo del primer barco (de origen inglés) tratante de esclavos de origen africano. El dolor, los maltratos físicos y psíquicos que recibieron estas personas generaron poco a poco, en su intimidad, un canto lastimero que acompañaron con el toque del tambor para danzar en recuerdo de su tierra perdida, África.

Según Antonio Plácido, en su obra Carnaval: evocación de Montevideo en la historia y la tradición (Ed. Letras, 1966), la incorporación definitiva de las comparsas de negros en los desfiles de Carnaval fue en 1870, y hacia 1876 aparecen las comparsas de negros y lubolos, similares a las que conocemos actualmente.

Durante esos años los desfiles de Carnaval abarcaban un largo recorrido: partían de la Plaza Constitución, recorrían varias calles de la Ciudad Vieja, pasaban por 18 de Julio, llegaban hasta la Plaza Cagancha y regresaban al punto de partida por otro recorrido. Los avances tecnológicos trajeron la iluminación, primero a gas y después a electricidad, que engalanaron las avenidas cada año con más esplendor.

Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, nuestro Carnaval se convirtió en uno de los más largos del mundo: dura cuarenta días. Durante todo febrero y parte de marzo las agrupaciones actúan en escenarios llamados tablados, y en el concurso oficial en el Teatro de Verano Ramón Collazo.

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